La armadura
Déjame hablarte de mi frialdad. De aquel niño asustado que sólo sabía quererte haciéndote daño. Déjame contarte por qué no …
Déjame hablarte de mi frialdad. De aquel niño asustado que sólo sabía quererte haciéndote daño. Déjame contarte por qué no …
Me hablaste de amor y me quedé en blanco. Paralizado, mudo. Ni palabras ni pensamientos; sólo silencio dentro de mi …
He soñado que quería matar a quien te había hecho daño. A quien te hiciera daño. Te he visto llorar …
Deja salir al monstruo. Ya no tiene hambre. Ahora sólo quiere compañía y, quizá, un poco de sangre. Déjale morar …
Tú viniste a mí. Tú insististe. Tú me pediste aquel beso y aquellas tres madrugadas. Tú empezaste a hablar de …
Me lo digo y me lo repito: Esto no puede ser amor. Es un capricho disfrazado de necesidad, y con …
No he llegado tan lejos para dar media vuelta. De alguna manera supe que me quedaría aquí; en este bosque …
Por primera vez, no tenías nada que decir. Nada más. Yo temblaba, me mordía las lágrimas. Ni una más. Esto …
Estaba convencido de que podía ganar. Todos los augurios, todas las señales, apuntaban en una misma dirección. Me llevaban hacia …
No hay sueño. No hay sueños. Estoy tan despierto que todo podría empezar de nuevo y de nuevo echarte de …