E. y los amigos imaginarios
Me acerqué a aquel niño rubio y me miró, desconfiado. Le pregunté: «¿Qué necesitas? ¿Qué puedo darte?». Pero no me …
Me acerqué a aquel niño rubio y me miró, desconfiado. Le pregunté: «¿Qué necesitas? ¿Qué puedo darte?». Pero no me …
El insomnio autoinfligido. Los ojos recorren cada mala decisión; cada tramo del camino que te trajo a esta habitación azul. …
Déjame hablarte de mi frialdad. De aquel niño asustado que sólo sabía quererte haciéndote daño. Déjame contarte por qué no …
Me hablaste de amor y me quedé en blanco. Paralizado, mudo. Ni palabras ni pensamientos; sólo silencio dentro de mi …
He soñado que quería matar a quien te había hecho daño. A quien te hiciera daño. Te he visto llorar …
Deja salir al monstruo. Ya no tiene hambre. Ahora sólo quiere compañía y, quizá, un poco de sangre. Déjale morar …
Tú viniste a mí. Tú insististe. Tú me pediste aquel beso y aquellas tres madrugadas. Tú empezaste a hablar de …
Me lo digo y me lo repito: Esto no puede ser amor. Es un capricho disfrazado de necesidad, y con …
Estabas allí parada, sola. Aquella columna era tu única compañía. Te besé en la mejilla y me marché en silencio, …
Siguen dedicándole cositas a DeCampos y esta vez, como le decía al jefe de todo esto, Javier Torreira, han conseguido …